viernes, 4 de octubre de 2013

Un planeta para los Uranianos.


Esta aventura tiene inicio en una lejana galaxia, donde existía un planeta llamado Urania. 
Este planeta era muy peculiar, ya que los habitantes poseían características esenciales que los diferenciaban del resto de los habitantes del universo. Los uranianos tenían un aspecto extraño, su contextura era gruesa pero no eran gordos, tenían una piel de color verde, que cambiaba a un tono rojizo cuando se alegraban o enojaban.
Los integrantes de su familia máximo eran tres, eran una sociedad organizada y en absoluta armonía, de esta forma se les hacia fácil convivir entre ellos y tener un orden perfecto en el planeta. Eran seres muy conservadores, de hecho eran defensores de su galaxia, a comparación con otros planetas, ellos eran los más fuertes por ser muy trabajadores. Los pequeños uranianos solo descansaban por cinco horas, ya que en sus necesidades fisiológicas no estaba el dormir, no tenían idea de que era eso. Su tiempo de vida era de 150 años mínimo, y a parte eran muy inteligentes y emprendedores en todos sus aspectos.
Por ser seres tan inteligentes, siempre estaban tratando de buscar el por qué de todo y la explicación a cada cosa, por esta razón cada dos años en el planeta Urania se efectuaba una feria galáctica de ciencias para mostrar ciertos experimentos o descubrimientos, donde veneraban a las estrellas y pasaban todo el día observándolas, ya que en este planeta no llegaban los rayos del sol. Este día ocurrió un fenómeno y fue el planteamiento de algo que se había descubierto recientemente, era un aparato extraño rondando por el universo, se trataba de un satélite artificial enviado por otro planeta, ubicado en otra galaxia.
A partir de ese momento, estaban más precavidos porque desconocían a éste otro planeta; y al investigar revelaron que se trataba de un planeta lejano, llamado el planeta tierra. En ese entonces los uranianos se empiezan a percatar de que sus estrellas se han desvanecido todos estos años, y que cada vez se acelera el agotamiento de éstas, ya que cada año se han opacado, y dentro de unos veinte años el planeta Urania será un lugar frio que quedara en la penumbra y en la oscuridad. De esta forma, al planeta le queda poco tiempo de existencia y esto llevo a los uranianos el tener en sus planes el apoderarse de otro planeta.
Desde ese momento se dividieron en grupos pequeños para invadir algunos planetas, y así realizar una reunión para concluir cuál será el planeta que reúna las condiciones aptas para ser habitado por ellos. Así fue como se marcharon a otros planetas, al parecer en la visita al planeta Mercurio, encontraron que el astro sol mutilaba a cada uno de los investigadores, ya que los rayos eran intensos, y los quemaba. Algo parecido ocurrió en otros planetas, en donde habían más agua que tierra firme, en otro no había ni flora ni fauna, y otro lo tenía en exceso, y así sucesivamente, al parecer ningún planeta en su galaxia y ninguna otra estaba apto para sobrevivir en el. Estos seres se alimentaban de bacterias, y unos que otros hongos, pero no conseguían un lugar en donde estas especies germinaran.
Los uranianos estaban a punto de hacer la reunión, estaban tristes y abatidos por la situación, seguros de que no encontrarían algún planeta para invadir, al empezar la reunión tuvieron curiosidad por el clan que fue a investigar la tierra, que aun no estaba de regreso con las novedades de la investigación, pero sin embargo empezaron la reunión sin ellos.
Al casi terminar la asamblea, sin tener un lugar que garantizarles a los pequeños uranianos para que vivan el resto de sus vidas, son interrumpidos por otro grupo de uranianos que llegaron con gritos intensos, y un dialecto raro. Entre las expresiones que se escuchaban eran: ¡Esperen, no terminen sin escucharnos por favor! ¡Tenemos excelentes noticias! ¡Encontramos el lugar perfecto! Y es que la información que traían del planeta tierra, eran maravillosas, tanto así que ese día hubo un decreto de que todos debían celebrar de que al parecer la tierra cumplía con las condiciones para que sea habitada por ellos, ese día fue feriado.
 Las declaraciones fueron: “La tierra es el mejor planeta, el cumple con las condiciones para ser invadido, su especie dominante es la humana. Hemos observado que hay diferentes climas, desde el mas frio hasta el más cálido, también hay muchísimas diversidades en cuanto a la flora y la fauna, las uranianas se harán los vestidos más bellos del universo, jamás pasaremos hambre, en ese lugar hay muchas de las exquisitas bacterias y nuevas especies de hongos deliciosos; probamos algo que le llaman “virus” que les encantará a todos. Allá todo es hermoso, los sabores, los colores, los olores y hay un lago en el cielo donde bajan pedacitos de agua, la cual nos servirá para beber y bañarnos por milenios; si invadimos la tierra jamás tendríamos la necesidad de invadir otro planeta”.
 Estaban en lo cierto, el mundo posee características magnificas para ser habitado, desde el oxigeno de cada árbol hasta el canto de cada pájaro, todo es esencial para la supervivencia del ser humano y su convivencia.  Pero los uranianos estaban encantados con este planeta, ya que en el llegaban los rayos del sol y las estrellas, siempre a la misma hora. Ellos estaban sorprendidos, creían que los humanos morían por ocho horas, y que el sol los resucitaba. Así fue como empezaron la marcha del plan para apoderarse del planeta tierra, ya que iban a aprovechar la muerte de la humanidad, eso quería decir que irían a invadir en la noche… Tenían una idea errada de sueño del ser humano, ya que ellos no sabían que era el cansancio, no dormían, y estaban completamente decididos a usar eso a su favor, iban apoderarse del mundo, con o sin el permiso de los hombres.
Tenían como excusa el satélite artificial que descubrieron, para armar un caos y destruir por completo a la raza humana. Hasta que pasó algo inesperado, los uranianos temían que los humanos tuvieran algún ejército precavido para futuros ataques, ellos no querían sacrificar a los mejores guerreros de Urania y mucho menos a las pequeñas uranianas. En ese entonces quiso hablar el más viejo y sabio de los uranianos y dijo: “El planeta tierra es habitado por una especie de animal racional, estos son denominados seres humanos, los cuales no deberíamos exterminar, ya que ellos mismos han sellado con sus actos su propia destrucción. Ellos creen ser los únicos seres en el universo, creen controlarlo todo, de hecho son tan estúpidos que no valoran su propio hogar. Da pena con ellos, tanta basura en sus mentes, en sus calles, en todas partes. Maltratan a otras especies, ni siquiera logran convivir entre ellos y se matan mutuamente, no saben apreciar que habitan el mejor planeta de este universo y no tienen la capacidad de cuidarlo y mucho menos de mantenerlo; así que yo propongo que esperemos que ellos mismo acaben con su raza, ya que sería una pena malgastar nuestras municiones y nuestra fuerza en acabar con ellos.”
De esta manera se pospuso el día de la invasión al planeta tierra, fue un argumento lógico y convincente de parte del sabio de los uranianos, y así es como los habitantes del planeta Urania viven a la espera de que los seres humanos terminen por acabar con su misma especie con sus propios actos, de ser así ellos vendrían apoderarse de este planeta para cuidarlo, mantenerlo y habitarlo por siempre.


Moraleja: Los uranianos son seres ficticios de mi historia, pero que ocurre si no lo son. ¿Si realmente existen? ¡Viven a la espera de que nos extingamos! Ellos viven alegres esperando que llegue ese día tan anhelado. ¿Cuándo empezaremos a valorar el mundo en el que vivimos?  ¿Cuándo ocurra lo que desean los uranianos?
¿Cuándo el ultimo rio este envenenado? ¿Cuándo el último bosque sea talado? ¿Cuándo el último animal se extinga? ó ¿Cuándo nos demos cuenta que el dinero no compra la vida? y ya el daño sea irreversible.

¡Conserva, Coopera y cuida! ¡Recicla, recoge y recapacita!

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